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Los misteriosos fuegos de Laroya

En Laroya - Almería - España, ocurrieron unos hechos misteriosos que comenzaron el 16 de junio de 1945, en plena posguerra. Hoy en día, todavía no se ha resuelto el fenómeno de aquellos fuegos espontáneos que comenzaron a arder por todos los sitios durante meses.

Todo comenzó cuando a una niña le empezó a arder un delantal que llevaba sin ninguna explicación y al mismo tiempo, en otro lugar del pueblo ardían unos montones de trigo.

Los fuegos eran pequeños y los mismos vecinos los apagaban. Decían que si le echaban agua, ardían más y la mejor manera era con las manos o con algún paño o manta.

Durante aquel verano de 1945 estuvieron ardiendo todo tipo de objetos, ropa, campos, animales.., todo ardía sin que nadie pudiera hacer nada. Al pueblo fueron numerosos científicos que tampoco encontraron remedio a aquellos pequeños incendios, la prensa nacional informaba de lo que iba sucediendo. Los científicos declararon en sus informes:


"Los sucesos no han sido originados por actividad volcánica, ni por trastornos geológicos que hayan dado lugar a desprendimiento de materias en ignición no gases inflamables. El origen de los incendios no se halla en manifestaciones internas ni en la superficie del terreno. Tampoco cabe achacar la causa a fenómenos eléctricos ni a la ionización de la atmósfera, ni a efectos térmicos de radiaciones solares. En resumen, no hay una causa definida a la que pueda achacarse todos los sucesos ocurridos y debe desecharse, desde el primer momento, toda sospecha de que hayan sido provocados por la mano del hombre".

La población tenía pánico, nadie les podía ayudar mientras veían cada día las llamas arrasando sus casas, enseres y todo lo que poseían.

Los primeros días en los que se produjeron aquellos fuegos, se estuvieron buscando posibles pirómanos, pero tampoco querían engañarse, eso era imposible. Los fuegos se producían delante de ellos sin que nadie los provocara.

También dijeron que el primer día hubo una niebla intensa que tardó muchas horas en disiparse, además, todos los que fueron testigos, tanto habitantes como científicos y agentes de seguridad, dijeron que cuando se incendiaba algo, después en el ambiente había mucho olor a azufre.

En Laroya no había suministro eléctrico, ni depósitos de combustible o productos químicos que pudieran provocarlo.

En la prensa comenzaron a salir aquellos extraños fenómenos que se estaban produciendo y el miedo de los habitantes de Laroya.

Más de cuatrocientos incendios fueron constatados en el pequeño y bello pueblo de Laroya sin que nadie los pudiera evitar.

La Guardia Civil de Macael estuvo investigando desde el día siguiente en que comenzaron los incidentes. Ellos mismos fueron testigos en varias ocasiones de aquellos hechos que denunciaban los habitantes.

Antonio Arriba, Teniente de la Guardia Civil, pudo ver cómo su abrigo comenzaba a arder cuando lo iba a colgar en una percha.

La prensa nacional incluían extensos reportajes sobre los hechos en sus páginas, por lo que las autoridades a nivel nacional se vieron obligadas a participar de las investigaciones enviando varios grupos de científicos de distintas especialidades para que estudiaran los sucesos y pudieran explicar lo que estaba pasando, pero no pudieron hacerlo, no había explicación.

Participaron varias instituciones científicas como el Centro Geofísico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas con el Dr. López Azcona Llorente, el meteorólogo Román SamaniegosFluiters y el Instituto Sismológico de Almería con Don José Rodríguez Navarro. Pese a que se empeñaron en demostrar que aquellos fenómenos podían tener una explicación, no pudieron, pese a utilizar todos los recursos que tenían a su alcance en aquellos momentos con la Ciencia. Estuvieron varios días, semanas, yendo de un lado para otro con cada suceso que ocurría, de una punta a otra del pueblo, incluso fueron testigos de muchos de esos incendios espontáneos.

Cuando acabaron sus informes sin poder dar ninguna explicación se marcharon del pueblo y no volvieron. Las autoridades dejaron de investigar y poco a poco la prensa también se fue olvidando de Laroya, pero en el pueblo todavía estuvieron varias semanas viviendo jornadas de angustia, incertidumbre y mucho miedo.

Los vecinos no sabían lo que hacer, algunos dijeron que habían visto a una figura como si fuera un niño, pero demasiado delgado o su esqueleto, muy pequeño y que emitía radiaciones o luces de mucha intensidad.

Pensaron en muchas cosas, en una leyenda antigua de un musulmán que en otras épocas, varios siglos antes, posiblemente había sido quemado y se estaba vengando, ya no sabían lo que hacer.

La primera niña con la que todo empezó que se le prendió el delantal, no pudo soportar el pensar que por su culpa comenzara todo y se suicidó después con sosa cáustica, su hermano se ahorcó dentro del cortijo que también había sido presa de incendios y su hermana se precipitaría desde un barranco. Aquella familia creó su propia maldición, aunque dicen que después de que murieran los fuegos terminaron. Muchos creyeron que lo hacían con la mente, no sabían dar una explicación. Se llamaba María y cuando los investigadores comenzaron a irse del pueblo sin dar explicación al suceso, ella misma comenzó a echar petróleo por el pueblo, según dijo después "lo hice para que volviesen los hombres entendidos y que acabasen con los fuegos".

En un principio la prensa se hizo eco de este suceso, incluso pensaron que habían sido provocados por la niña, pero tampoco podían explicar cómo se prendían espontáneamente en varios puntos, cosas diferentes... Al final, siguieron nuevamente con las investigaciones y descartaron que hubieran sido provocados, porque esos restos de petróleo los hubieran encontrado en un principio y cuadraba con lo que María dijo, que lo había echado después.

En la actualidad todavía viven muchas de aquellas personas que fueron testigos de aquellos fenómenos. El pequeño y encantador pueblecito almeriense sigue recordando con asombro aquella historia que sólo sus mayores pueden contar en primera persona.

Lo de Laroya no es único, en España ha pasado en otros lugares. En 1903, en una escuela de Argamasilla de Alba - Ciudad Real, 1976 en Nogallans y Outeiro (dos aldeas gallegas), 1996 en Sillobre - Coruña. En otros países como Italia en Canneto di Caronia (2004).

A continuación pongo algunas páginas del periódico ABC donde aparecen los fuegos de Laroya. También pongo el enlace porque son muchas, por si queréis ver más notas de prensa. http://hemeroteca.abc.es/results.stm

¿Algún día sabremos lo que pasó?


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