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El Caso Rosenheim - El Poltergeist más famoso

Desde hace décadas, el "Caso Rosenheim" ha sido el más famoso poltergeist. Además de ser estudiado en su momento y aunque muchos escépticos dijeron que había podido ser un montaje, esa teoría se quedaba sin fuerza, ya que en aquel lugar, hubieron policías, trabajadores, investigadores y otras personas ajenas a la empresa, que pudieron ser testigos de aquellos fenómenos.

En 1967, en el bufete de abogados de Herr Adam, situado en la calle Konigstrasse nº13 en Rosenheim - Alemania, comenzaron a ocurrir sucesos muy extraños.

Una mañana muy fría de octubre, la joven secretaria de 18 años y recién contratada Anne-Marie Schneider, llegaba a su puesto de trabajo. Fue al vestíbulo y se quitó el abrigo para colocarlo y comenzar su jornada, pero al pasar por debajo de la lámpara del despacho, ésta comenzó a balancearse, aunque ella no se dio cuenta de nada. Se dirigió hacia el guardarropa y el movimiento de la lámpara se intensificó.

Otro empleado había estado mirándola desde el principio y entonces le gritó: "¡Achtung! ¡Die Lampe!" ("¡Cuidado!" "¡La lámpara!").


Ella se agachó y se cubrió con su abrigo para protegerse, la lámpara explotó y una lluvia de cristales cayeron encima de Anne.

Aquello fue un suceso aislado, todo quedó en un susto y la oficina recobró la normalidad.

Pero pocos días después, el abogado se puso muy nervioso porque toda su oficina parecía autodestruirse rápidamente. Los fluorescentes del techo se averiaban constantemente, uno de ellos llegó a explotar y además se estropeó la iluminación del edificio.

Un electricista fue a examinar aquellos tubos de neón y vio que éstos, se habían girado 90 grados, interrumpiendo de esa manera la conexión eléctrica.

Los reparó todos, pero inmediatamente escuchó un ruido muy violento y las luces volvieron a apagarse totalmente. Las bombillas explotaban incluso cuando no estaban encendidas.

Los teléfonos también estaban funcionando mal, realizaban llamadas sin que nadie los tocara, durante las conversaciones los empleados se quejaban de una especie de "chasquidos" y muchas interferencias extrañas, que en algunas ocasiones precedían el corte de la línea, además de que los cuatro teléfonos de la oficina se ponían a sonar todos a la vez y cuando los descolgaban no había nadie al otro lado de la linea.

El encargado del despacho, Johannes Engelhard, se puso en contacto con Siemens, que era la compañía que les había instalado la centralita para que la arreglara. Los técnicos de Siemens estuvieron algunas semanas revisando los equipos y conexiones, pero no encontraban desperfectos, aun así, cambiaron la totalidad de la instalación.

Pocas semanas después los problemas en las líneas comenzaron de nuevo y las facturas telefónicas se dispararon.

El bufete no tuvo más remedio que cambiar de compañía y a la vez que contrataron una nueva, hicieron las instalaciones con un contador que registrara todas las conexiones y llamadas.

Los lectores de llamadas empezaron a registrar unas marcaciones muy extrañas a un número de información horaria, siempre a primeras horas de la mañana, pero dentro del horario de trabajo y sobre todo, cuando Anne-Marie Schneider se encontraba en el despacho. También se registraban llamadas sin que nadie utilizara el teléfono.

"En cinco semanas – explicó Herr Adam(dueño del bufete)- el número fue marcado entre quinientas y seiscientas veces. Un día fueron ochenta veces. Yo estaba furioso con la compañía telefónica. Pensé en fundar una asociación para la protección de usuarios".

Por otro lado, las luces se apagaban y encendían constantemente, habían muchas bajadas de tensión sin explicación, algunos objetos salían volando cuando menos lo esperaban y algunos cuadros giraban sobre sí mismos.

Herr Adam mientras levita un bolígrafo a su lado

La empresa estatal alemana de electricidad Elektrizitatswerk, también fue a investigar lo que estaba ocurriendo con la instalación y ellos mismos pudieron ver a esos tubos girando y desenroscándose solos. Los abogados estaban desesperados, no sabían lo que hacer. Cambiaron cableados y fusibles, renovaron prácticamente todo, pero Herr Adam, ya tenía la certeza de que aquellos problemas ni eran de la compañía eléctrica ni de la del teléfono y decidió pedir ayuda.

Llamó a Hans Bender, profesor de la Universidad de Fribourg e investigador reconocido en materia de poltergeist, fue al bufete en compañía de unos colegas a primeros de diciembre de ese mismo año, que acudió con un grupo de 40 personas que pertenecían a su equipo.

Se unieron a él una semana después dos físicos del Instituto Max-Planck, especializados en la física de los plasmas y comenzaron a buscar anomalías en la instalación eléctrica y telefónica.

Observaron rápidamente que los fenómenos inexplicables y las perturbaciones de potencia se producían sólo durante las horas de trabajo y como centro de atención, la persona de Anne-Marie Schneider. La primera de las anomalías registradas siempre se producía en el momento en el que la secretaria cruzaba el umbral de las oficinas por la mañana.

Instalaron un equipo técnico para medir las distintas fluctuaciones del voltaje y campos magnéticos, controlaron los cambios de temperatura y niveles acústicos, ultrasonidos y además, instalaron otro controlador para hacer un seguimiento de las llamadas telefónicas.

Ingenieros de la compañía de electricidad y oficiales de policía, pudieron observar platos decorativos saltar de las paredes, cuadros mecerse e incluso girar alrededor del gancho.

El profesor Bender grabó lámparas moviéndose y ruidos de detonaciones, pero los movimientos de los cuadros no pudo grabarlos. Otro investigador sí pudo registrar un cuadro que efectuaba una rotación de 360 grados sobre su eje. También observaron cajones que se abrían solos y documentos que se desplazaban solos, así como un archivador de unos 150 kilos que se movió de la pared unos 30 centímetros.

Mientras ocurría todo esto, Anne-Marie cada vez se ponía más nerviosa, llegó en cierto momento a manifestar contracciones histéricas en brazos y piernas.

Cuando terminaron el estudio, hicieron un informe en el que decían que los fenómenos existían, que los habían podido observar y detectar con instrumentos de medida, que no existían alteraciones magnéticas observadas que pudieran producir esos fenómenos, tampoco detectaron ningún campo electrostático intenso que los pudiera producir.

Además, confirmaron que se producían variaciones de tensión que no procedían de alteraciones de la central transformadora, tampoco registraron fuentes ultrasónicas ni infrasónicas ni ninguna manipulación fraudulenta.

También decían que la manifestación de los fenómenos era resultado de una fuerza aperiódica y de breve duración, que estos fenómenos eran dinámicos y actuaban sobre las masas.

Que los fenómenos se manifestaban controlados por fuerzas inteligentes.

En su informe dejaban claro que estos fenómenos observados desafiaban las leyes conocidas.

Anne-Marie inconscientemente había provocado todos aquellos sucesos, finalmente fue despedida y el mismo día en que abandonó su puesto de trabajo cesaron los fenómenos.

Anne-Maria Schuller

Fue a una nueva oficina, en la que comenzaron los mismos fenómenos, aunque no eran tan intensos y poco a poco fueron desapareciendo.

Según el profesor Bender, éste siempre fue el caso más impresionante.

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